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Libro: Voces o Silencio |
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"... “ Voces o silencio”, el texto no sólo aporta –y mucho– al trabajo de los profesionales que desarrollan su tarea con sujetos con sordera o hipoacusia, sino también a esos sujetos y, fundamentalmente, a su entorno familiar..." Para más información info@voces.org.ar
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Carta_de_Lectores: Más manipulación y mentira...
Editado el Voces el Jueves a las 12:55:00, el 12 mayo del 2005
Contribución de Malevolino
Ante una entrevista al Presidente de la CNSE en el Diario "La Razón" de Madrid (ver en www.larazon.es/noticias/)
Sr. Director de "La Razón"
Estimado Director:
Me permito acogerme a su hospitalidad, para hacer algunas precisiones a la entrevista publicada en el Diario de su de su digna dirección del 10 de mayo pasado, al Presidente de la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE), Sr. Cañón Reguera.
I.- En primer lugar, el entrevistado incurre en una flagrante inexactitud y, al propio tiempo contradicción, al fijar el número de personas sordas usuarias de lenguas de señas en 150.000 usuarios en España, aunque unas líneas más abajo, citando la Revista "Faro del Silencio" (que edita la propia CNSE), la estima en 500.000 señantes.
La cifra habría que reducirla, en rigor, a un número aproximado de entre 35.000 a 70.000 usuarios, y ello utilizando una serie de datos que, por inferencias estadísticas, nos llevan a esa conclusión:
a) En la Encuesta de Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud 1999 del INE, para el total nacional y considerando una población de 6 a 64 años (página web http://www.ine.es/inebase/cgi/um?M=%2Ft15%2Fp418%2Fa1999&O=pcaxis&N=&L=0), obtenemos:
En el apartado "Oir", sobre un total de aproximadamente 343.000 personas, se establecen tres categorías: "sordera profunda" (47.000 personas) , "severa" (66.000 personas) o "moderada" (230.000 personas), de las que potencialmente son usuarias (y no todas, ni sólo entre ellas) preferentes de las lenguas de señas las del primer grupo, por no poder usar plenamente las lenguas orales.
En otro apartado se enumeran las personas con Certificado de Minusvalía por deficiencia auditiva solamente 65.717 personas, y no todas son señantes.
Los niños menores de 6 años con deficiencias auditivas se cifran en 5.302 (de ellos 922 con sordera profunda).
En el apartado "Comunicarse", donde se puede incluir las lenguas de señas dentro de la categoría "Comunicarse a través de lenguajes alternativos", se calculan unas 50.000 personas.
Luego, las cifras que habría que manejar, por inferencia estadística, oscilaría entre 47.000, 50.000 o 67.000 sordos señantes . Esto por una parte.
b) Por otra, en una noticia publicada en "Diario Signo" (en la pág. web http://www.diariosigno.com/noticia.php?ID=2991), se dice que en Alemania hay unas 80.000 personas que utilizan la lengua de señas, con referencia a una población total significativamente mayor que la española (más del doble). Lo que abonaría la razonabilidad de un cálculo de sordos señantes en España que rondaría sobre unas 40.000 personas.
c) Confirmando el anterior cálculo, el Gobierno de Gran Bretaña, en una Declaración Conjunta de fecha 19 de marzo de 2003 -hecha por el Secretario de Estado, Mr. Andrew Smith, y la Ministra para las Personas Inválidas, Ms. Maria Eagle, al Departamento de Trabajo y Pensiones, dice lo siguiente: "El Gobierno de S. M. reconoce que la Lengua de Señas Británica (BSL)... regularmente usada por un número significativo de personas... Para un número estimado en 70.000 personas sordas es su idioma preferido para la participación en la vida cotidiana..."
De lo que se infiere que si para una población superior a 80 millones de personas se calculan 70.000 usuarios de lengua de señas, por la misma proporción habría que aceptar una cifra de entre 35.000 a 40.000 usuarios en España, si atendemos que el total de la población española es de aproximadamente la mitad que la británica.
d) Si contrastamos los datos de la propia Confederación Nacional de Sordos de España ("Memoria de Actividades" correspondiente al ejercicio de 1997), con los de la entonces Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid y los de la Federación de Sordos de la Comunidad de Madrid (FeSorCam), ambos de 1998, obtenemos:
De un total de aproximadamente un millón de personas con discapacidad auditiva para toda España, se calculan unas 150.000 residentes en la Comunidad de Madrid (fuente, CNSE), es decir, el 15 % del total nacional.
En la Comunidad de Madrid, en el año 1998 hay registradas unas 13.000 personas con discapacidad auditiva que tienen Certificado de Minusvalía, lo que representa aproximadamente un 8'66 % del total autonómico.
Las 14 asociaciones de sordos pertenecientes a la FeSorCam totalizaban, en el año 1998, 2.500 socios, la casi totalidad sordos señantes, lo que representa menos de la cuarta parte de los sordos "severos" y "profundos" (es decir, con certificado de minusvalía) registrados. pero es cierto que no todos los sordos señantes están afiliados a estas asociaciones.
e) Las estadísticas médicas calculan que de cada mil nacimientos, nace un niño con sordera congénita. Si aplicamos esta proporción al total de la población de España, nos saldría, en la actualidad, unas 43.000 personas sordas congénitas. Y que el 96 % de los sordos de nacimiento lo son de padres oyentes, en cuya familia la lengua de comunicación es la oral.
Es por todo ello que, razonablemente y utilizando los anteriores datos, estimemos un número entre 35.000 y 70.000 usuarios de las lenguas de señas en España, a falta de estadísticas más precisas y fiables (es decir, entre un 3'5 y un 7 % del total de los sordos). Que, por supuesto, tienen los mismos derechos que los demás ciudadanos, entre ellos el de usar y expresarse libremente en su propia lengua gestual, como también lo tienen, en la medida de lo posible, a hacerlo en la lengua oral-escrita, sin que se les insulte o desprecie como "oralistas", como de hecho se ha llegado a hacer en más de una ocasión.
Corolario de todo esto es que la ratio de intérpretes no puede ser de 1 para 221 sordos (si aceptáramos estas cifras, expresadas por el entrevistado), sino de aproximadamente 1 para cada 8 a 16 personas sordas señantes, según las cifras que manejemos. La insuficiencia entendemos que no es cuantitativa, con serlo, sino más bien cualitativa, ante el proverbial bajo índice de formación que padecen los intérpretes, al que se une una dependencia laboral rayana en situaciones de verdadera "servidumbre de la etnia", dado el monopolio de hecho que ostenta la CNSE en su formación y titulación (hasta tiempos muy recientes) y, sobre todo, contratación, puesto que aquélla y el movimiento asociativo que controla absorben en su casi totalidad las subvenciones destinadas para estos menesteres.
II.- Especial preocupación nos produce la utilización por el entrevistado de una virtual confrontación entre lo que él llama "comunidad sorda" y "comunidad oyente", atribuyendo a la primera la existencia de "una historia, una cultura y una lengua". Aparte de que esta pretendida confrontación es absolutamente falsa, a más de ser peligrosa en sus planteamientos, porque nos trae al recuerdo oscuras remembranzas de la ideología nazi, cuando ésta se refería a las cuatro "S" mayúsculas: "ein Sitte, ein Stammen, ein Sprache, ein Siedlung" (esto es, "una cultura, una raza, una lengua, un país"). Y si a eso le añadimos una quinta "S" mayúscula, utilizada para distinguir a los sordos señantes de los "otros" sordos, a los que se veja de "oralistas" y se les niegan derechos, la discriminación está servida (una buena muestra de ellos son los propios estatutos de la CNSE, donde, tras distinguir ambas categorías de sordos, sólo se permite a los "S"ordos -señantes- acceder a los cargos directivos, en práctica de lo que realmente es una antidemocrática exclusión social).
III.- No se trata, pues, de configurar una "comunidad sorda" ni de establecer fórmulas de acceso a los derechos a un “grupo diferenciado” dentro de la sociedad (llámese “comunidad sorda”, “mundo sordo” o cualquier otro eufemismo por el estilo, muy aptos para el discurso “políticamente correcto”, pero sin ninguna trascendencia o eficacia jurídica real), sino de superar barreras comunicativas al fin de garantizar a las personas sordas una igual participación ciudadana en la vida social y un correcto ejercicio de sus derechos humanos, cuyos titulares son, primaria y exclusivamente, personas, no grupos. El Comité de Ministros del Consejo de Europa, en Resolución adoptada el 16 de junio de 2003, que reconoce la importancia de las lenguas de señas de modo que merecen una consideración y una protección específicas, estima, con evidentes dosis de sentido común, que debe ponerse el acento en el disfrute de sus derechos por parte de quienes utilizan estas lenguas, más que en la promoción del estatuto de la lengua.
De otro modo, estaríamos bendiciendo y perpetuando el gueto de "ciudadanos de tercera" en que, de hecho, se ha configurado históricamente a las personas sordas señantes, aislándolas de la sociedad y, por lo tanto, menoscabándose sus derechos ciudadanos.
De Vd. depende, también, Sr. Director, ayudar a evitar esa exclusión social.
Se lo dice un sordo, hemano, sobrino y nieto de sordos. pero que, antes que eso, es ciudadano por ser libre, y libre por ser ciudadano.
Agradeciendo su atención y paciencia por leer estas líneas precedentes y su amabilidad por su publicación, le saludo atentamente, poniéndome a su plena disposición para ampliarle cuantos datos considere necesarios.
Dr. iur. José Gabriel Storch de Gracia y Asensio
Profesor Titular de Derecho Civil
Director de los Títulos Propios de Docencia e Interpretación de la Lengua de Señas Española
Universidad Complutense de Madrid
jgstorch@der.ucm.es
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